miércoles, 30 de noviembre de 2016

'Él hizo hasta lo imposible para salvar su vuelo': familia de piloto Familiares de Miguel Quiroga, una de las 71 víctimas del accidente aéreo, destacan su experiencia.

'Él hizo hasta lo imposible para salvar su vuelo': familia de piloto

Familiares de Miguel Quiroga, una de las 71 víctimas del accidente aéreo, destacan su experiencia.

La familia del piloto del vuelo de Chapecoense, Miguel Alejandro Quiroga Murakami, escucha una y otra vez el último mensaje de voz que recibieron de él, por medio de un grupo de WhatsApp, cinco horas antes del accidente.

En la grabación, que dura menos de 15 segundos, decía: “Mami: voy saliendo del aeropuerto Viru Viru, de Santa Cruz (Bolivia),  iré hasta Medellín, llamo cuando llegue”.
A ellos todavía les cuesta creer que él y otras 70 personas fallecieron y que el vuelo se accidentó en el municipio de La Unión (Antioquia), pese a que han visto la noticia en muchos medios locales e internacionales.
Denise Pinto, familiar de Quiroga,  le contó a EL TIEMPO que escucharon la noticia a las 9 de la noche del pasado martes, hora de Brasil, y que fue mucha la incertidumbre para saber qué había pasado exactamente, pero mantuvieron las esperanzas hasta que les confirmaron que 'Micky', como le decían de cariño, había muerto.
“El panorama en la casa es de tristeza total, todavía no lo creemos. Estamos muy quebrados, todo en este momento se desvanece, comenzamos a pensar que no podemos seguir, sentimos el dolor de las 71 familias que iban a cargo de Miguel, sabiendo la responsabilidad que él sintió”, cuenta.
Denise afirma: "aún así nos queda saber la calidad de persona que era Micky, siempre ayudando, preocupado por solucionar los problemas, poniendo el hombro arriba. Sabemos lo que significaron para él esos momentos previos al accidente donde seguramente vio que iba a pasar lo inevitable y que todas las personas perderían la vida”, cuenta.
Ella asegura que están muy tristes tanto por la muerte de él como por el dolor ajeno, de las vidas que se perdieron.
“Sabemos que Miguel hizo hasta lo imposible para salvar a su tripulación y a todas las personas que iban en ese vuelo”, asegura.
Denise agrega que la familia se mantendrá al margen de las especulaciones y versiones que dicen que el avión se quedó sin combustible porque saben que él tenía la experiencia y la apacidad de pilotear. “Si nos vamos a su currículo, él tiene capacitaciones en el extranjero, exámenes y experiencia de la Fuerza Aérea de Bolivia”.
De acuerdo con  Denise, Quiroga se graduó de la Academia de Aviación de Bolivia en el 2002, pero se retiró para ser militar y hace cinco años retomó su carrera de piloto y decidió dedicarse  más a su familia. Es padre de tres niños entre 5 meses y 4 años.
Por ahora, sus allegados están en contacto con el personal de la aerolínea LaMia, quienes les aseguraron que siguen el protocolo establecido para estos casos,  que activarán el seguro y procederán a realizar la repatriación del cuerpo desde Colombia.
“Nosotros estamos en una nebulosa, sabemos lo difícil y complicado que es todo este proceso, tratamos de mantener las esperanzas de continuar en medio de esta situación, pero estamos impedidos de cierta manera de trasladarnos hacia Medellín”, cuenta.
Aunque Quiroga vivía en Santa Cruz, cada que tenía tiempo libre visitaba a su familia, en Epitaciolândia (Brasil), la frontera con Bolivia, un sitio alejado, selvático y con poca conexión aérea. 

COMPARTO ESTAS IMAGENES PARA REFLEXIÓN Y RECUERDOS: DE CHAPECOENSE:













LA SUERTE ABANDONÓ A LOS GUARDIANES DEL ARCO DE CHAPECOENSE:

La suerte abandonó a los guardianes del arco de Chapecoense:

Padilha y Folmann resistieron el impacto, pero uno murió y el otro perdió su pierna derecha:




Los dos arqueros del equipo brasileño Chapecoense sobrevivieron al trágico impacto de la aeronave que los llevaba al aeropuerto de Rionegro (Antioquia), con la ilusión de jugar la final de la Copa Suramericana frente a Atlético Nacional, pero sus destinos tuvieron dos desenlaces diferentes.
Danilo Padilha, el arquero titular, fue hallado con vida entre las latas de la aeronave a las 3 de la madrugada por un grupo de socorristas, quienes intentaron sacarlo del lugar hacia la carretera por un camino destapado. Sin embargo, cuando el jugador estaba siendo trasladado hacia la ambulancia falleció por la gravedad de sus heridas sin poder recibir atención especializada.

Al mismo tiempo, otro grupo de socorro halló a Jackson Follmann, el segundo arquero, quien sobrevivió el viaje en camilla a la carretera y de allí fue trasladado en una ambulancia al hospital San Vicente Fundación, donde los médicos tuvieron que amputarle en la mañana su pierna derecha y anoche se encontraba en la unidad de cuidados intensivos de este centro médico. (En fotos: la tragedia en Antioquia que enluta el mundo del fútbol)
Un héroe
El tiempo marcaba el minuto 94 y San Lorenzo contaba con la última jugada del partido. Debía anotarle un gol a Chapecoense para clasificar a la final de la Copa Suramericana. Un tiro libre peligroso cobrado por Martín Cauteruccio dejó el balón en un embrollo en el área brasileña, Marcos Angeleri cazó el rebote e impactó de una vez.
Al arquero Danilo fue al único que no le temblaron las piernas en un momento de nerviosismo total y salvó a su equipo en el último minuto con una parada de reflejos, sacando un pie que citó a su conjunto con la historia.Era la figura, el héroe que consiguió lo imposible, esa punta de lanza con la que los aficionados se ilusionaban con ganar el título continental. Esa inmortalizada estrella ya no brillará en las canchas sino en el cielo de la ciudad de Chapeco. (También: La historia de Chapecoense, un club chico que cae en tragedia)
Fue con esa atajada como el jugador brasileño se había convertido en la máxima figura de un elenco humilde que soñaba en grande. Durante toda la Copa Suramericana había aparecido para salvar en más de una oportunidad su pórtico y llevar a Chapecoense a su primera final en un torneo internacional y soñar, por qué no, con la corona.
“Llegar a la final es una sensación inexplicable. Sabíamos que iba a ser difícil, pero dimos lo máximo para conseguir esta clasificación histórica”, afirmó Danilo el día que consiguieron su tiquete a la final.
Con 31 años de edad, comenzó su carrera en Chapecoense desde el 2013, temporada en la que tapó muy poco. De ahí en adelante se convirtió en el dueño del arco y sus atajadas fueron llevando a su amado equipo a figurar en lo más alto del fútbol brasileño.
Suplente de lujo
Con tan solo 24 años de edad, Follmann era el segundo dueño del arco de Chapecoense, su corta experiencia, pero gran trabajo lo había situado como un arquero de élite.
El pasado fin de semana jugó su último partido con el equipo brasileño frente a Palmeiras y llegaba a esta final con la ilusión de ayudar a su equipo a ganar el título. (Lea también: El milagro de la tragedia aérea: los sobrevivientes de Chapecoense)
La vida le dio una oportunidad, pero ahora deberá enfrentar otra clase de partido.
DEPORTES

LA AEROLÍNEA TUVO QUE ACUDIR HASTA A FÉRETROS PRESTADOS:

La aerolínea tuvo que acudir hasta a féretros prestados:

LaMia Corporation no tiene protocolos para atender este tipo de accidentes.


Mientras el mundo escuchaba en silencio cómo crecía el número de muertos del avión LMI2933, de LaMia Corporation, el Gobierno de Colombia tuvo que atender una emergencia adicional.
La pequeña aerolínea, que opera desde el 2009, no cuenta con los protocolos de seguridad exigidos por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (Iata) para atender este tipo de tragedias.

De hecho, hacia las 8 de la mañana, la Cancillería de Colombia empezó a pedirle apoyo al Gobierno de Brasil, para ubicar y transportar a familiares de las víctimas.
Además, un alto funcionario contactó a la aerolínea Avianca para que los ayudara con el suministro de logística clave, entre otros, de cien féretros que permitieran evacuar los cadáveres y llevarlos a sus lugares de origen.
En coordinación con la embajada de Brasil, esa aerolínea también ayudó a que personal médico brasileño llegara a apoyar a Colombia en las labores de identificación de cadáveres y atención de los sobrevivientes.
La cadena diplomática tuvo que ocuparse incluso de arreglar el hospedaje de las familias y su apoyo psicológico.
“Avianca puso a disposición a 44 psicólogos; 34 de ellos ya están en la zona, para ayudar a las familias. Además, suministró el hospedaje en un hotel de la cadena Movich en la ciudad de Medellín”, le explicaron a EL TIEMPO fuentes del Gobierno.
Al cierre de esta edición se estaba esperando una respuesta del gobierno de Bolivia a los llamados de Colombia.
Además, se estaban afinando detalles de la llegada de dos aeronaves Embraer, que puso a disposición Brasil, para mover a familias y a personal especializado.
“Todo está dispuesto para que antes de la medianoche llegue el personal al aeropuerto de Rionegro. Ya hay busetas y carros de Avianca esperándolos”,informó una fuente oficial y admitió que ha sido complejo coordinar las operaciones con representantes de la aerolínea siniestrada.
De hecho, anoche se indagaba si hay pólizas o seguros por activar para el traslado de personal necesario para completar las labores de rescate.
La bitácora de LaMia
De manera paralela, autoridades aeroportuarias indagaban sobre la situación de LaMia, aerolínea creada hace siete años por el empresario Ricardo Alberto Albacete Vidal, con el apoyo de las autoridades del estado venezolano de Mérida.
Tras varias dificultades para obtener permisos, la empresa abrió mercado, en 2013, en Isla Margarita. Con bajos resultados y tres aviones alquilados (incluido el que se estrelló), LaMia llegó a operar a Bolivia en el 2015.
En ese momento, su fundador apareció vinculado con un empresario chino que estaba bajo la lupa de las autoridades.
Ya en Bolivia empezaron a figurar como dueños de la empresa Marco Antonio Rocha y el piloto Miguel Quiroga, uno de los muertos en el accidente.
Las otras dos aeronaves de LaMia permanecen en un hangar de Cochabamba (Bolivia) en reparación.


LAS OFERTAS DE FÚTBOL INTERNACIONAL PARA SALVAR AL CHAPECOENSE:

Las ofertas del fútbol internacional para salvar al Chapecoense:

Por redes sociales se especuló sobre ayudas que algunos equipos brindarían a los brasileros.



Luego de la trágica noticia en la que 71 personas perdieron la vida después de que el avión de la aerolínea Lamia se accidentara, en la zona rural del nororiente antioqueño, el cual transportaba a la delegación del Chapecoense, varios equipos del mundo extendieron su intensión por colaborar para que el equipo brasilero, de 43 años, no desaparezca.
A pesar de que en un principio se habló en redes sociales de que el París Saint Germain iba a realizar una donación de 40 millones de euros al Chapecoense, el equipo parisino tuvo que salir a desmentir esta versión. "El PSG desmiente formalmente este rumor", explicó a la AFP una fuente del club. "Solo hemos expresado nuestra solidaridad con las víctimas y hemos guardado un minuto de silencio antes del entrenamiento. Otro tendrá lugar el miércoles antes del partido contra el Angers", precisó.

 Si bien se desconocen ayudas monetarias, también circuló en redes sociales un tuit en el que se afirmaba que Cristiano Ronaldo estaría dispuesto a donar 3 millones de euros para la recuperación del equipo brasilero, tema que aún no se ha aclarado.
Por otro lado, varios clubes del país carioca ofrecieron a algunos de los jugadores, de forma gratuita, para que se sumen en las filas del equipo Chapecoense durante la temporada 2017.
Tal es el caso de grupos como Palmeiras, Corinthians, Sao Paulo, Santos, Fluminense y Vasco. Además, en un comunicado enviado a la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), pidieron mantener al Chapecoense en la primera división, por un periodo de tres años.
El Palmeiras, por su parte, pedirá a la CBF autorización para poder vestir la camiseta de Chapecoense durante su último partido del Brasileirao. Un caso similar ocurre con el Racing de Argentina y el Huracán, equipos que, por medio de Twitter, hicieron pública su intención de portar el escudo del equipo brasilero en su próximo partido de este sábado 3 y domingo 4 de diciembre, respectivamente.

EL COMBUSTIBLE, PISTA CLAVE EN CASO DE AVIÓN ESTRELLADO:

El combustible, pista clave en caso de avión estrellado:

Accidente dejó 71 muertos. No hizo paradas para reabastecerse, reconoce ejecutivo de aerolínea.


Sin que exista aún ningún pronunciamiento oficial de las autoridades aeronáuticas colombianas sobre el accidente del LaMia CP-2933, que este lunes dejó 71 muertos, entre ellos a 16 jugadores y el técnico del equipo de fútbol Chapecoense de Brasil, la falta de combustible encabeza la lista de hipótesis en la investigación de la tragedia.
El avión, un RJ-85 de bandera boliviana, venía desde Santa Cruz de la Sierra y tenía como destino el aeropuerto internacional José María Córdova, de Rionegro, que sirve a Medellín.

El LaMia se reportó como desaparecido a las 9 y 54 de la noche. Para ese momento, el avión tenía el tercer turno para posarse en tierra y volaba a unos 20.000 pies de altura. La prioridad la tenía un vuelo de Viva Colombia que iba de Bogotá a San Andrés y terminó desviado a Rionegro por una alerta en sus instrumentos.
Según fuentes consultadas, el piloto del LaMia, el capitán Miguel Alejandro Quiroga Murakami, de un momento a otro pidió, a gritos, que lo dejaran aterrizar por problemas de combustible y enfiló el avión hacia la pista. La versión que manejan las autoridades, y que será cotejada con las grabaciones de la torre de control, es que los controladores cumplieron los protocolos, pues le dieron luz verde al Viva Colombia, que sí había reportado problemas, y dejaron en el aire otros vuelos, que hasta ese momento reportaban normalidad.
Miembros de tripulación que estuvieron en esa zona la noche del lunes reportan que Quiroga reconoció que tenía problemas de combustible y, desesperado, empezó a descender. “Procedemos, procedemos”, gritó.“Cuando ya estaba bajando, sí se declaró en emergencia”, señaló una de las fuentes, quien agregó que después reportó la falla eléctrica y luego se perdió la comunicación.
En ese momento volaba a 9.000 pies de altura. Pero al Cerro Gordo, sitio del accidente, los aviones lo pasan a por lo menos 10.000 pies. Allí ocurrió el choque. Unos 40 minutos después, a las 10:34 p. m., la Aeronáutica Civil confirmó oficialmente el accidente en el punto entre los municipios antioqueños de La Unión y La Ceja, y a unos cinco minutos (17 kilómetros) de vuelo del destino.
El drama del Chapecoense, que llegaba a Medellín a jugar hoy la primera final de la Copa Suramericana, dio la vuelta al mundo.
Las autoridades colombianas invitaron a sus pares brasileñas a adelantar la investigación respectiva, que partirá del análisis de las dos cajas negras que se recuperaron ayer en el lugar del siniestro y que contienen tanto las grabaciones de todas las comunicaciones de la tripulación como los registros electrónicos de los principales instrumentos de la nave.
En esas cajas negras está la verdad sobre los últimos minutos en el aire de un agitado viaje que duró seis horas y terminó en pedazos sobre una ladera antioqueña. A pesar de la destrucción, milagrosamente sobrevivieron seis personas: tres jugadores del Chapecoense, un periodista, una azafata y uno de los técnicos de vuelo.
Doce fiscales, una comisión de Medicina Legal encabezada por el director de la institución, doctor Carlos Valdés, y un grupo de dactiloscopistas de la Registraduría están en la zona.
No hubo parada técnica
Los socorristas y bomberos que atendieron la emergencia y las tropas del Ejército y la Policía desplegadas a la zona encontraron una dantesca escena que es también la primera pista en el caso: a pesar de la violencia del impacto el avión no explotó, y por eso no se reportaron cuerpos incinerados. La explicación más probable, que también sería la causa de que hubiera sobrevivientes, es que el avión tenía poco combustible en el momento del accidente y por eso sus restos no se incendiaron.
Personal que estuvo en el sitio le confirmó a EL TIEMPO que aunque se activaron todos los protocolos para prevenir riesgos con combustible de avión, que es altamente explosivo, estos resultaron innecesarios. “Ni siquiera olía a gasolina”, confirmó un oficial que estuvo en el sitio.
La verdad sobre las causas de la tragedia solo se conocerá en los próximos días. De hecho, el ministro de Transporte, Jorge Eduardo Rojas, que estaba en el sitio, pidió no adelantarse con especulaciones que generen desinformación, pero instó a todas las aerolíneas a que cumplan con cada uno de los protocolos de seguridad. “No se puede permitir que despegue ningún avión en ningún aeropuerto del mundo sin que se adelante la revisión de lista de chequeo técnico”, enfatizó.
Los investigadores, tanto de la Fiscalía como de Aeronáutica Civil, verificarán si el LaMia cumplió con los protocolos de seguridad internacionales que obligan a que todos los vuelos, de línea y privados, tengan combustible de reserva que les garantice dos maniobras de seguridad: desplazarse al aeropuerto alterno más cercano (siempre debe haber uno en el plan de vuelo) y sobrevolarlo al menos por media hora, si es necesario esperar pista.
Una de las posibilidades es que el piloto hubiera decidido llegar con el combustible justo a Rionegro –en contravía con los protocolos de seguridad– y se haya encontrado con el retraso generado por la situación del Viva Colombia.
La ruta del avión aportará luces en este tema. En diálogo con EL TIEMPO, el general boliviano Gustavo Vargas, director de la aerolínea, aseguró que la firma, que tiene dos años, nunca había tenido problemas de seguridad, pero reconoció que el itinerario del vuelo del Chapecoense tuvo líos.
“Debíamos salir de Brasil, entrar a Bolivia más al norte y pasar a Medellín, pero Brasil no nos dio esa autorización para entrar a sacar pasajeros, porque para eso se necesita una libertad especial que es recíproca entre países. Entonces tuvimos que traerlos en vuelo de ruta hasta el aeropuerto Viru Viru, de Santa Cruz de la Sierra”.
De allí partió el avión accidentado, que había sido contratado en los últimos meses por varios equipos y hasta selecciones de fútbol.
El vuelo debía hacer una parada técnica, con la posibilidad de reabastecerse de combustible, en el municipio de Cobija, en el extremo norte de Bolivia, pero esto no ocurrió. “De Santa Cruz tenía que ir a Cobija, y de allí a Medellín. Pero ellos se fueron directo hasta Bogotá, y ahí (el capitán) tenía que ver la posibilidad de seguir o aterrizar. Era de noche. Por esa negación de Brasil se complicó todo un poco”, dijo el general Vargas.
Y agregó: “Por lo visto, si el piloto ha continuado es porque sí podía. Ha continuado y ha pasado esta catástrofe que nos hace mucho daño.
Pero si él consideraba que no tenía combustible, tenía que entrar a Bogotá a reabastecer. El aeropuerto de Bogotá, según el plan de vuelo, era el alterno para cualquier cosa. Antes de pasar Bogotá tenía que tomar la decisión; si estaba con buen combustible tenía que seguir, pero si alguna cosa pasaba con el combustible, debió entrar”.
El accidente
No se incendió
El avión no explotó ni se incendió y eso permitió que seis personas lograran sobrevivir al impacto de la nave. Al caer, al parecer no tenía combustible ni energía que pudiera generar la ignición.
Faltaron metros
La nave cayó en la zona de El Tambo, entre La Unión y La Ceja, Antioquia, a tan solo cinco minutos de la pista de aterrizaje del aeropuerto José María Córdova.
No retanqueó
La nave, según el plan de vuelo, podía aterrizar en Cobija (Bolivia) para abastecer combustible y no lo hizo. Siguió su ruta y tampoco aterrizó en Bogotá que era su segundo punto para reabastecerse.

LOS ACCIDENTES AÉREOS MÁS GRAVES DE LA HISTORIA DE COLOMBIA:

Los accidentes aéreos más graves de la historia de Colombia:

Nuestro país ha sido testigo de varias tragedias aéreas las cuales han dejado cientos de heridos y personas fallecidas a lo largo del territorio nacional. A estos se suma la catástrofe presentada en la noche de este lunes 28 de noviembre en el oriente antioqueño, en la que 76 personas murieron; incluidos jugadores y miembros de la delegación del equipo Chapecoense de Brasil, periodistas deportivos y algunas personas pertenecientes a la tripulación, razón por la que Brasil, Colombia y en general el mundo del fútbol están de luto. EL TIEMPO se une a los gestos de solidaridad con las víctimas de este siniestro.